Me levanto y pongo los lentes en la frente, trato de orinar pero la constante molestia de los lentes me agobia. Mejor me los pongo, y así puedo ver que realmente no orino, escupo sangre por mis genitales..me doy cuenta que son las 13:00pm. el tren ya se fue, y el chofer me mira a lo lejos con esa cara pervertida que tienen todos los choferes de algo. me visto (sí, no me lavé las manos), comienzo a poner toda mi ropa en una maleta pequeña, que es la única que encontre viviendo en este ático durante 3 meses. Apago la radio, están dando "Separates ways - Journey", luego me siento solo, asi que la prendo y cambio de estación a la kbbl. Comienza quizás el tema más insigne de esta jornada "Sail on, Sailor - the beach boy". No encuentro el interruptor, la estufa va a estellar si sabe que le espera. Pero yo si lo sé, y necesito irme.
Llegan los dueños de casa, no me han logrado encontrar en estos 3 meses, así que aceptaron la construccion de la via ferrea bajo sus bases, esta casa va a volar en cualquier momento. ¿Tanto molesta a la gente que les robe su comida, calefacción y abrigo?, gente egoísta. Prefieren perderlo todo a compartirle.
Los dueños de casa se llevan el futón y la lampara, lo último que queda en esta casa... aún no puedo salir, sería una derrota que me viesen, tengo el bolso rosado que robe a la hija y unas zapatillas que son 46, cuando yo soy 43, las relleno con calcetines. En robar no siempre hay justicia.
El pito me retumba en la oreja, y mi pupila se dilata. El tren ya esta llegando y han bloqueado las ventanas, no hay más que salir por la puerta principal, frente a todos esos periodistas y la patrulla que me espera. Hay veces que un hombre tiene que hacer lo que no debe hacer. No me queda más que enfrentar el acero, ya sea en prisión o en el tren... si tan sólo hubiese nacido rico.
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